• 25/07/2021 1:33 AM

Prosperidad con forma de cachapa

Prosperidad con forma de cachapa

“En Venezuela hay que darle la vuelta a todo”

Entre la galopante inflación y la pandemia una pareja de emprendedores busca seguir adelante con sus sueños y proyectos

Somos Ariannys Hernández y David Padrón. Llegamos a nuestra natal Barquisimeto desde Lima, Perú, con tan solo 250 dólares en el bolsillo, luego de dos años de una dura estadía en tierras peruanas. Al pisar Venezuela, decidimos dejar a un lado momentáneamente nuestra profesión de Comunicadores Sociales y tomamos la decisión de emprender en lo que hoy en día es La Cachapita Food.

Al no tener suficiente capital para alquilar un local, armamos un carro tipo trailer formado de “paletas de madera”, y una plancha con capacidad de unas ocho cachapas, y lo ubicamos en una calle del oeste de la ciudad. “Le dijimos a mi mamá lo que queríamos hacer y ella nos ayudó a conseguir las paletas con un vecino y luego buscamos un carpintero quien armó el carro, como mi esposo lo deseaba”, relata Ariannys.

Ambos quisimos montar un negocio de cachapas, pues la mamá de Ariannys tiene una cachapera y se nos hacía más fácil conseguir los insumos, además de que en la zona donde nos íbamos a instalar no había este tipo de comida, lo que representaría una ventaja al momento de vender.

Inicio como emprendedores

Como todo comienzo, fue difícil, pues no había volumen de ventas; sin embargo, con el pasar de los días se fueron incrementando hasta sortear el día a día. A tal punto de que, luego de seis meses de arduo trabajo, decidimos cambiar la plancha por una más grande, con una capacidad aproximada de 40 cachapas.

Justamente, al realizar la ampliación, anunciaron los primeros casos de Covid-19 y declararon cuarentena debido a la pandemia. Se sumó la escasez de gasolina en Venezuela y, por medidas de seguridad, no pudimos continuar laborando en la carrera 15 con calle 55 A, donde veníamos haciéndolo.

Entre ambos nos compartimos las tareas: Ariannys atendía al público y se encargaba de cobrar y yo me encargo del trabajo más fuerte: me toca pelar, desgranar el maíz y preparar las cachapas que van acompañadas al gusto del cliente, desde carne de cerdo frita, queso de mano y hasta parrilla. Además, soy el ciclista de hacer las entregas incluso a la vecina ciudad de Cabudare.

Para conseguir los insumos a veces se nos dificulta porque, por ejemplo, el proveedor del queso de mano aumenta el precio cada semana. Conseguir el maíz es otro problema porque lo buscábamos directamente en el campo y actualmente los productores atraviesan problemas con el suministro del combustible. El vendedor nos  incrementó el precio, pero nos lo trae hasta la puerta del negocio.

Reinventarse entre tantos problemas

Durante el primer mes de cuarentena radical, pensábamos «¿cómo vamos a cumplir con ese ‘quédate en casa’ si necesitamos volver a trabajar para conseguir el sustento de nuestro hogar»? Pues, mudamos el carro a la casa de mi mamá y, ante la imposibilidad de que nuestros clientes comieran en el lugar, nos concentramos en hacer repartos a domicilio.

Han sido días difíciles, pero hay que reinventarse para salir adelante, puedo asegurar que son más los días buenos, que los malos. Mi papá se sumó al equipo de trabajo, ya que Ariannys permanece en la casa preparando los contornos de proteína de nuestras cachapas: pollo, carne de res y, la más pedida, la «marranita», que es pulpa de cerdo. Además, cuida a nuestro hijo Jesús David de 2 años de edad.

Las redes sociales se han convertido en el mejor aliado para ventas en línea. A través del Instagram LaCachapitaFood canalizamos pedidos, cobros y despachos. Desde que iniciamos este bonito emprendimiento nunca se nos ha ocurrido cerrar, a pesar de las adversidades. Al contrario, seguimos soñando y luchando para alcanzar nuestros próximo proyecto: un local para prestar una mejor atención; y estamos seguros de que será posible cuando la pandemia pase.

La profesión no se abandona y, como periodista que me desempeñé como redactor en medios de comunicación, quise narrar en primera persona nuestra experiencia para que sirva de inspiración a migrantes retornados, como nosotros, y a todos quienes tengan las ganas de iniciar una empresa, aunque sea con poco capital. A mediano plazo, soñamos con un restaurante lleno de comensales satisfechos y seguiremos planeando: Barquisimeto tendrá un Food Truck de Cachapas, lo prometemos.

Texto y fotos: David Padrón