• 15/05/2021 5:01 AM
Plasma gel: relleno facial seguro obtenido de tu propia sangre

Plasma gel: relleno facial obtenido de tu propia sangre

Por Dra. María Verónica Paredes

El envejecimiento cronológico intrínseco supone el consumo de volumen en los compartimientos o depósitos de grasa profundos y superficiales a nivel del rostro, con la consecuente deflación o vaciamiento de la cara, asociada al descolgamiento de la piel como resultado de su menor tenor de proteínas de soporte (colágeno y elastina) en la dermis profunda.

Es por ello que uno de los pilares fundamentales en los protocolos terapéuticos de rejuvenecimiento facial no quirúrgico consiste en redimensionar y reposicionar las bolsas adiposas faciales, mediante la aplicación de materiales de relleno que permiten realizar correcciones volumétricas y de contornos, devolviendo al paciente un aspecto saludable, descansado y jovial.

Los materiales de relleno facial, también denominados fillers faciales, se clasifican según su naturaleza en autólogos y heterólogos. Los primeros, derivan del propio paciente como lo son el plasma gel y la grasa autóloga.

Los segundos, son productos biocompatibles y biodegradables sintetizados por laboratorios; por ejemplo el ácido hialurónico reticulado y los inductores del colágeno (hidroxiapatita de calcio y policaprolactona).

En el presente artículo, me referiré al plasma gel y sus aplicaciones, y dedicaré  publicaciones ulteriores a  cada uno del resto de los materiales antes mencionados.

¿Qué es el plasma gel?

El plasma autólogo gelificado (plasma gel) consiste en un producto maleable gelatinoso obtenido a partir del plasma sanguíneo del mismo paciente que será tratado, motivo por el cual su aplicación no genera rechazo, alergia ni toxicidad.

Constituye además una técnica regenerativa, pues si bien es un filler biodegradable y tiende a la reabsorción, se estima que entre 20 y 25% del mismo permanece de forma definitiva en el organismo, favoreciendo la producción local de colágeno, por lo que el defecto volumétrico posterior a la degradación del gel, siempre será menor que previamente a efectuar la infiltración.

¿Cómo se obtiene y aplica?

Su preparación se logra tras centrifugar una muestra de sangre que oscila entre 10 y 20 cc, según el número de zonas a tratar. Este procedimiento permite separar los elementos formes de la sangre, es decir, su fracción sólida, del plasma o porción líquida.

Más tarde, este último es sometido bajo condiciones de esterilidad y a cambios de temperatura, que conducen a la desnaturalización de las proteínas plasmáticas, lo cual se traduce en cambios físicos de color y consistencia, logrando de esta manera la obtención del plasma gel.

Este material denso, viscoso, blanquecino y moldeable es cargado en inyectadoras con agujas pequeñas para causar disconfort mínimo al ser inyectado en las zonas a tratar, previo marcaje.

La aplicación se realiza de manera ambulatoria en el consultorio médico, no precisa la colocación de anestesia local, el procedimiento tiene una duración aproximada de 45 minutos y, al culminarlo, no es necesario guardar reposo ni ausentismo laboral.

Las zonas susceptibles de ser mejoradas mediante la aplicación de plasma gel incluyen:

  • Las arrugas glabelares o del entrecejo (siempre que sean profundas y estén asociadas a perdida de volumen).

 

  • El dorso de la nariz, para disimular la “giba” que presentan algunos pacientes, mediante una técnica no quirúrgica conocida como rinomodelación.

 

  • La región malar, para reposicionar el tercio medio del rostro y corregir los defectos volumétricos del pómulo.

 

  • Los surcos nasogenianos y mentolabiales, que se pronuncian con la pérdida de volumen y el descenso de las bolsas adiposas faciales, al progresar la edad cronológica.

 

  • Los labios, para incrementar su volumen, perfilar su forma, o ambas.

Plasma gel en rejuvenecimiento facial

 

Opción económica y versátil

El 60 a 70% del plasma gel inyectado suele reabsorberse en un lapso de 6 a 8 semanas, por lo que se recomienda realizar el tratamiento una vez al mes para conservar los efectos en la forma deseada.

Esto resulta una desventaja frente a los rellenos sintéticos que presentan mayor durabilidad; sin embargo, su carácter autólogo, regenerativo y su costo significativamente menor, determinan que sea frecuentemente elegido por parte del paciente.

Finalmente, su utilización no presenta contraindicaciones, salvo el caso de personas con enfermedades crónicas descompensadas, cuyo abordaje cosmetológico será siempre prorrogable.

El plasma gelificado constituye un producto seguro, de fácil obtención, económico y versátil, empleado actualmente, por médicos debidamente entrenados, para ofrecer una solución eficiente a los problemas cosméticos relacionados con el vaciamiento facial acarreado con el envejecimiento.

También, para corregir contornos y asimetrías congénitas o adquiridas en tejidos blandos procurando, de esta manera, la obtención de resultados saludables y armónicos que mejoran sin lugar a dudas, la autoestima y calidad de vida de un número importante de personas.

Texto y fotos Dra. María Verónica Paredes – Directora Médica de Fama, Centro Médico Estético