• 19/07/2021 1:38 PM
¿Es seguro ir al odontólogo en pandemia por Covid-19?

¿Es seguro ir al odontólogo en pandemia por Covid-19?

La pregunta sobre la conveniencia de ir a una consulta odontológica cuando el mundo vive una emergencia sanitaria inédita por el Coronavirus ronda la mente de mucha gente. Denisse Sánchez, odontóloga, no titubea en responder que sí, no solo conviene, es necesario «porque al paciente le puede ocurrir una emergencia en cualquier circunstancia. Si tiene algún dolor o un absceso, por supuesto que tiene que ir al odontólogo y estar seguro de que este cumple con todo el esquema de bioseguridad».

La especialista explica que, desde inicios de la carrera, «a los odontólogos nos enseñan que todo paciente se tiene que tratar como un portador de una enfermedad infectocontagiosa». Sin intención de estigmatizar, resalta que es una medida de seguridad tanto para ella como para quien necesita la atención. ¿Es seguro ir al odontólogo en pandemia por Covid-19?

La primera recomendación de Sánchez es que si una persona tiene malestar, fiebre o síntomas de gripe debe evitar ir a centros de salud ya que puede tener un proceso infeccioso, su sistema inmunológico estará deprimido y eso lo convierte en vulnerable a empeorar o adquirir una enfermedad; así que, si no es urgente, es mejor esperar.

El paciente tiene derecho a preguntar

La odontóloga afirma que todo profesional de un área médica está obligado a ofrecer información a sus pacientes, incluso acerca de lo obvio. Realiza su jornada vestida con un traje desechable, gorro, lentes, careta de protección, mascarilla y guantes: «es súper importante que el paciente se dé cuenta de que el odontólogo no reutilice los guantes. Debe cambiárselos cada vez que termina con uno. Igual sucede con el eyector. Todos los eyectores son descartables porque por la saliva se transmiten muchísimas enfermedades».
Lavarse las manos es una práctica obligatoria recomendada con mayor insistencia debido a la pandemia. La Dra. Sánchez indica lavado de manos con agua y jabón durante, por lo menos, por 20 segundos. Para ella, es más importante incluso que usar alcohol o geles alcoholados.

¿Qué pasa si se trata a un paciente positivo para Covid-19?

En el caso de que una persona diagnosticada con el virus requiera atención, la odontóloga aconseja evaluar su condición. «Si es un paciente con dolor o un absceso, se considera una emergencia dentaria. El especialista de la salud debe, primero, indicar tratamiento con analgésicos y antibióticos e, innegablemente, atenderlo. Lo ideal es que el paciente acuda a consulta pasados los primeros 10 días de haber comenzado sus síntomas, que es cuando el Covid-19 ataca con mayor intensidad y hay más probabilidad de contagio».
Una vez desinflamado y con menos dolor, el paciente positivo debe ir a consulta y el odontólogo desinfectará el espacio con mayor rigurosidad antes y después de recibirlo, pues no solamente se trata de preservar la seguridad de él mismo, sus ayudantes y el resto de los pacientes sino del propio enfermo de coronavirus que tiene un sistema inmune débil y está propenso a adquirir cualquier bacteria de las que proliferan no solamente en una silla odontológica sino en cualquier lugar donde se ofrezca atención de salud.
¿El Coronavirus ataca la boca?
– No. El virus como tal no ocasiona sintomatología o signo clínico de daños en la cavidad bucal. Lo que puede ocurrir es que la fiebre alta y recurrente cause aftas en la boca (las «llaguitas» de color blanco que duelen y arden). No siempre ocurre, pero las altas temperaturas pueden desencadenar úlceras en la mucosa bucal. Se tratan con medicamentos antiinflamatorios y antisépticos con un poco de anestésico y suelen desaparecer a los 5 o 7 días, cuando disminuye la carga viral y la fiebre cede.
El Coronavirus es un mal que ha puesto a prueba a los sistemas sanitarios del mundo. Los profesionales de la salud se actualizan y siguen los lineamientos del organismo rector, la Organización Mundial de la Salud. Siempre, el paciente debe, privilegiar el cuidado de la vida, la prevención y atreverse a preguntar o cuestionar sin temor a quien lo atiende para asegurarse de que cumple con las medidas de higiene.