• 18/07/2021 9:20 PM

Destino del béisbol venezolano se esclarece en una carrera contra reloj

Destino del béisbol venezolano se esclarece en una carrera contra reloj

Destino del béisbol venezolano se esclarece en una carrera contra reloj

Por Yelimar Requena Palma

Se acaba el tiempo, el último inning parece más bien un trámite, pero la tensión sigue latente.

En las tribunas todavía hay quienes esperan la remontada, pero, en el diamante, un equipo no está dispuesto a permitir libertades. Con un out en la pizarra, se hacen las últimas modificaciones del juego y un nuevo pitcher sube a la lomita para hacer solo siete lanzamientos, no necesita más, un rolling y un ponche certifican su dominio.

Cardenales de Lara vence 4-2 a Caribes de Anzoátegui y es el monarca de la LVBP por segundo año consecutivo. Son colosales y buscan levantar una nueva hegemonía, en el juego parecen no tener rivales, pero afuera un verdadero monstruo amenaza sus planes.

Apenas un mes y medio después de aquella gran victoria crepuscular se produjo en Venezuela la primera sacudida a causa del Covid-19. El confinamiento se hizo obligatorio y la realidad del país cambió rápidamente. Nos aislamos y entendimos que los pasatiempos que compartimos como país iban a tener que esperar, entre esos el béisbol.

Hoy por hoy – nueve meses después de ese último juego en los diamantes criollos – aún no hay nada claro sobre la temporada de béisbol venezolano 2020. Muchos periodistas la dan por hecho desde hace semanas e incluso han revelado datos sobre la planificación y las fechas que contempla la directiva. Sin embargo, no ha existido un pronunciamiento oficial desde el 18 de agosto, cuando la liga aseguró que el montaje del evento se hacía “cada vez más complejo”.

Han trascurrido dos meses de aquel comunicado y todavía este lunes 19 de octubre los dueños de los equipos se estaban reuniendo para intentar dar forma a un torneo que – en la Venezuela de hace un par de años – ya estaría en su segunda semana de acción.

Según los reyes del tubazo, luego de ese último encuentro es un hecho que habrá béisbol a partir del 20 o 23 de noviembre bajo una especie de burbujas que se adaptarían en Caracas y otras ciudades, todo esto en función al plan de jugar en dos grupos:

  • Bravos de Margarita, Leones del Caracas, Tiburones de La Guaira y Tigres de Aragua
  • Águilas del Zulia, Cardenales de Lara, Caribes de Anzoátegui y Navegantes del Magallanes

Se espera que el calendario tenga un aproximado de 35 compromisos por equipo.

El Estado se encargaría de todo el patrocinio y, por ende, garantizaría las pruebas PCR para los jugadores y miembros del equipo técnico. En caso de positivos por Covid-19 se suspendería el juego de los equipos afectados, mas no la jornada completa.

Falta afinar detalles sobre el cupo para los importados, los vuelos que van a traer a peloteros y técnicos y el estatus en el que van a jugar Tigres y Magallanes, que son los equipos sancionados por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Y es que, aunque a mediados de septiembre, la  MLB accedió a que los equipos trabajaran de la mano con el Estado para desarrollar los protocolos de seguridad, aún persisten las sanciones sobre bengalíes y turcos porque se entiende que sus vínculos económicos con empresas sancionadas van más allá de la coyuntura de la pandemia.

Humberto Oropeza, presidente de Cardenales de Lara, y el exgrandeliga Carlos Guillén abogan en Miami, Florida, por el levantamiento de la sanciones, pero, de no lograrse nada, la liga podría aumentar la cuota de importados para Magallanes y Tigres.

Entre tanto, los estadios de Maracay, Valencia y Barquisimeto ya recibieron el visto bueno del personal autorizado de MLB y estarían listos para recibir el torneo. Caso distinto al parque universitario de Caracas, en donde se hacen necesarios varios arreglos.

¿Podrán asistir los fanáticos?

En los muchos rumores que se han manejado en las últimas semanas está el tema del público. Hay quienes aseguran que se permitirá llenar el 40% de la capacidad de los estadios, algo similar a lo que intenta hacer la Liga Mexicana del Pacífico (LMP), cuya contienda inició el pasado 15 de octubre.

No obstante, es importante señalar que la experiencia mexicana no ha sido tan satisfactoria. De hecho, en la inauguración de la temporada, se rompieron los protocolos de seguridad a tal punto que hubo fanáticos que terminaron siendo vetados.

Los Mayos de Navojoa, los Águilas de Mexicali, los Yaquis de Obregón y los Naranjeros de Hermosillo, posteriormente, se vieron obligados a prohibir el ingreso del público.

Ahora mismo, solo cuatro de los 10 equipos que conforman el circuito insisten en la idea de tener fanáticos en las tribunas y esto solo se mantendrá si los mismos son capaces de cumplir con la distancia recomendada y el uso del tapabocas.

En ese sentido, para la LVBP será vital contar con el apoyo de los venezolanos y ese es un lujo que particularmente este circuito parece que no puede darse.

De igual forma, como rezan las abuelas, amanecerá y veremos.

Yelimar Requena – Periodista Deportiva

Foto: LVBP