• 06/01/2021 10:22 AM

Cómo ser papás, maestros y compañeros de juego 24/7 en confinamiento

Cómo ser papás, maestros y compañeros

Cómo ser papás, maestros y compañeros de juego 24/7 en confinamiento

A casi ocho meses de confinamiento, aún se presentan dificultades en la crianza de los niños, no es fácil cambiar la rutina que conocíamos: somos, por naturaleza, seres de hábito, esto nos da orden y estructura, pero este orden se movió y a muchos padres le tocó ser cuidadores, amigos, maestros y padres al mismo tiempo, un cambio que no resulta fácil para algunos, pero que, a raíz de todo lo que hoy vivimos, nos vemos obligados a hacerlo. Intentaré, en estas líneas, ayudarlos a descubrir cómo ser papás, maestros y compañeros de juego en cuarentena.

Sin escuelas ni sitios turísticos o recreativos, activos en su totalidad, los padres se ven obligados a generar momentos de disfrute y esparcimiento en casa, lo que se puede convertir en una gran dificultad porque, para muchos adultos, sobrellevar esta situación se hace insoportable y otros, simplemente, no cuentan con los recursos para hacerlo, todo esto sin dejar a un lado las obligaciones de la escuela, ya que, no estamos de vacaciones.

De esta manera, ya no solo se ejerce el rol de padre sino también ahora toca ejercer el rol de educadores o de amiguitos y esto ¡vaya que amerita paciencia! Actualmente, muchos padres entienden que llevar la educación de los niños es más que dejarlos en la escuela ciertas horas: amerita tiempo, dedicación y repetición para que los más pequeños puedan incorporar el conocimiento.

Cómo ser papás, maestros y compañeros

Convivir 24/7 sin perder la paciencia

El pasar ahora 24/7 en casa ha generado que los padres se vean obligados a convivir con sus hijos todo el tiempo y muchos pensaran que eso es lo habitual, que el único tiempo que los niños tenían fuera era durante el horario de la escuela, pero, como muchos saben, eso no era lo habitual, y todo este cambio de rutina ha causado tanto desajuste en nuestras costumbres que, al no saber cómo adaptarnos rápidamente a los cambios, nos vemos presos de la impotencia y la desesperación, lo que genera – en muchos casos – gritos, mal humor e intolerancia ante los niños.

Son precisamente ellos, “los más pequeños”, quienes resultan más afectados; tenemos que recordar que ellos no cuentan con los recursos emocionales que tienen los adultos, muchos niños no saben cómo expresar lo que sienten ante esta situación, ellos resultan igual de afectados que los adultos. No porque no tengan las mismas responsabilidades no quiere decir que no tienen las preocupaciones dignas de cada edad, y como adultos no podemos pasar por encima del malestar que pueden estar presentado.

Es entendible que, como adultos, al ver todo lo que está pasando en el mundo, se generen sentimientos de angustia y frustración que, de alguna manera, incrementan los índices de intolerancia y nos convertimos en presa fácil de la desesperación, lo que no es aceptable es llegar a cometer el error de gritar, ofender y hasta golpear como una medida desesperada de tener el control de la situación o, también, como hacen algunos, que simplemente se hacen los desentendidos de lo que en casa acontece. En ambos casos el mensaje enviado a los niños es el incorrecto e irónicamente puede llegar a reforzar la conducta no deseada.

¿Qué hacer? Orden y disfrute con estructura

Debemos empezar a generar orden y estructura que nos permitan tener espacios individuales, al igual que promover espacios familiares de disfrute, pero es muy importante que, si como adultos sentimos que no podemos sobrellevar la situación, busquemos ayuda externa y encontrar las herramientas para estar bien, primero, nosotros para, luego, poder contribuir en el hogar, ya que no puedes olvidar que el adulto eres tú, muchos padres les exigen a los niños que entiendan situaciones que a veces nosotros como adultos no entendemos.

Cada familia genera por sí misma sus normas, los invito a que como padres conversen de las normas que les gustaría implementar en su casa, sabiendo que existen normas no negociables como, por ejemplo, el estudio. Pero, también, tenemos que ser flexibles y otra invitación que te hago es buscar comprender un poco más a nuestros hijos, intentar ponerte en su lugar, pensar y sentir como tu hijo y cómo te gustaría que tus padres actuaran, esto te permitirá estar más cerca de ellos y poder tomar una decisión que se ajuste a todo.

Psic. Carbelis Pandares – Tymos Psicología – Salud Mental